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toma de presión arterial

¿Por qué el calor afecta la presión arterial?

En verano, las altas temperaturas pueden provocar bajas de presión y descompensaciones, ¿qué hacer para mantenerse equilibrado?.

Durante los meses de verano, el aumento de las temperaturas puede tener un impacto directo en la presión arterial, especialmente en personas con antecedentes cardiovasculares, adultos mayores o quienes no mantienen una hidratación adecuada.

El calor genera cambios fisiológicos en el cuerpo que pueden provocar:

  • Mareos
  • Dolor de cabeza
  • Cansancio
  • Sensación de desmayo

Son síntomas que no deben pasarse por alto.

¿Cómo influye el calor en la presión arterial?

Cuando el cuerpo se expone a altas temperaturas, activa mecanismos para regular el calor interno. Estos procesos pueden afectar la presión arterial de distintas maneras.

Por un lado, el organismo pierde líquidos a través del sudor, lo que reduce el volumen de sangre circulante.
Por otro, los vasos sanguíneos se dilatan para facilitar la pérdida de calor, lo que puede generar una disminución de la presión arterial o descompensaciones en personas sensibles.

Síntomas frecuentes a los que hay que poner atención

La baja de presión asociada al calor puede manifestarse con:

  • Mareos o visión borrosa

  • Dolor de cabeza

  • Fatiga o debilidad

  • Sensación de desvanecimiento

Ante la presencia recurrente de estos síntomas, es fundamental realizar una evaluación médica.

Consejos para mantener una presión saludable en verano

Durante el verano, pequeñas acciones pueden marcar una gran diferencia en el cuidado de la presión arterial:

  • Tomar agua con frecuencia, incluso si no hay sensación de sed

  • Evitar el exceso de alcohol y bebidas azucaradas

  • Reducir el consumo de sal en las comidas

  • Medir la presión arterial regularmente, especialmente en días de calor intenso

Mantener estos hábitos ayuda a prevenir descompensaciones y a cuidar la salud cardiovascular.

La importancia del chequeo preventivo

En verano es común bajar el ritmo, pero la prevención no debe tomarse vacaciones. Realizar un chequeo preventivo permite detectar a tiempo alteraciones en la presión arterial y recibir indicaciones personalizadas para un verano más seguro.

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