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Actualidad Clínica

A continuación, la doctora Paz Bourke, describe en qué consiste este tratamiento, considerado fundamental para la recuperación de pacientes con enfermedades cardiovasculares. 

La actividad física, es sin lugar a duda, un factor determinante no solo para prevenir una serie de enfermedades sino también, para tratarlas. Ejemplo de ello es el rol preponderante que tiene la actividad física en las enfermedades cardiovasculares, también conocido como Rehabilitación Cardiovascular.

Un tratamiento, centrado en la incorporación de actividad física controlada y guiada por kinesiólogos para la recuperación de pacientes que han sufrido un infarto, cuyas características y beneficios los explica a continuación la cardióloga, Dra. Paz Bourke.

 

-¿En qué consiste la Rehabilitación Cardiovascular (RC)?

La Rehabilitación Cardiovascular es un programa de ejercicios asociado a un protocolo de recuperación para pacientes con patologías cardiacas que ha demostrado tener indudables beneficios. Consta de 36 sesiones, las cuales incluyen una etapa de calentamiento, otra de ejercicio propiamente tal (tanto aeróbico como anaeróbico) y un período de enfriamiento. Todo esto indicado por un médico y vigilado por un kinesiólogo con conocimiento en rehabilitación cardiovascular.  

Este tratamiento no solo es relevante por su alta efectividad sino también porque es una respuesta a una de las patologías con mayor prevalencia en nuestro país como lo es la enfermedad cardiovascular.

En la III Encuesta Nacional de Salud que el MINSAL publicó en 2018, reveló que un 25,5% de la población tiene un riesgo cardiovascular alto. De hecho, la Dislipidemia, la Diabetes Mellitus, la Hipertensión Arterial y la Enfermedad Cardiovascular son las patologías más prevalentes y con la tasa más alta de morbimortalidad de nuestra población.

        

¿Qué beneficios aporta al paciente?

En cardiología, hoy, la Rehabilitación Cardiovascular es un indicador clase 1A, es decir, tiene la solidez de la evidencia al disminuir aspectos cuantitativos morbimortalidad.

Se sabe que completar un programa de RC, es decir, 36 sesiones de ejercicios disminuyen el riesgo de presentar un nuevo infarto al corazón y, en caso de reinfarto, este suele ser más pequeño y con menor mortalidad.

También disminuye los síntomas asociados a la angina (dolor de pecho), mejora la tolerancia a la insuficiencia cardiaca y la calidad de vida del paciente.

 

¿Cómo se desarrolla este tratamiento?        

Este tratamiento contempla 3 fases. La Fase 1 se inicia en el periodo de hospitalización posterior al infarto. En la Clínica Alemana Osorno por ejemplo, el paciente realiza ejercicios de baja intensidad (caminar) en compañía de un kinesiólogo. Lo ideal es que todo aquel paciente que haya tenido un infarto lo realice.

Una vez dado de alta, comienza la Fase 2, es decir, el programa de 36 sesiones que se hace también aquí en la Clínica, en la Unidad de Kinesiología junto a un equipo de profesional multidisciplinario. Y la Fase 3 es la etapa debe desarrollar el hábito de la actividad física desde su domicilio, ya sea continuar en nuestra unidad de Kinesiología, asistir a un gimnasio, realizar rutinas de ejercicios en su hogar o al aire libre.

 

¿En qué aspectos de la vida diaria se debe reflejar este hábito?  

Lo principal es que el paciente con RC continúe con actividad física diaria. Por ejemplo, que estacione el vehículo más lejos para que camine más, que suba escaleras y evite ascensores y/o escaleras mecánicas, que aumente las actividades en el hogar, por ejemplo, jardinear, que camine hacia el supermercado o la feria. Es decir, aumentar la actividad física en la vida diaria. Pero eso no es todo, además debe incluir a la semana 150 minutos de ejercicio físico con intensidad moderada.

Sabemos que el sedentarismo mata, también que hacer ejercicios físicos de manera regular disminuye muchas enfermedades, entre ellas la diabetes, la hipertensión y la obesidad. En los adultos mayores mejora la calidad de vida, disminuye la demencia, es decir, los beneficios del ejercicio son insuperables.

Asimismo, debe acompañar todo este proceso con hábitos más saludables como la alimentación sana, no fumar y evitar el alcohol, será fundamental para lograr una óptima rehabilitación cardiovascular.

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