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Actualidad Clínica

Los primeros días con el recién nacido son mágicos y especiales. Conocerse entre ambos y experimentar una vida totalmente distinta a la que estabas acostumbrada es un desafío. También lo es el momento de apego y conexión más profunda, como es el acto de amamantar a tu guagua. ¿Cómo sé si lo estoy haciendo bien? ¿Tendré suficiente leche? ¿Le puedo aplicar emulsiones o cremas en la piel de mi guagua? Ésta y otras interrogantes podrás resolverlas en la nota a continuación:

No existe mejor alimento que la leche materna para los recién nacidos, ya que es perfecta para el sistema digestivo y aporta nutrientes y anticuerpos que ayudan a proteger al lactante de todos aquellos virus y enfermedades infecciosas.

Está claro que la lactancia materna tiene múltiples ventajas tanto para la madre como para el bebé. Pero también es un proceso que genera bastantes dudas e interrogantes entre las progenitoras. ¿Cómo aclararlas?, aquí te entregamos algunos consejos que te ayudarán a clarificar y disfrutar de este hermoso proceso.

Cuidados del recién nacido

Dentro de los cuidados básicos e importantes del recién nacido y que genera diversas interrogantes entre las madres, está la piel.

Muchas veces tienden a tener una piel seca, escamosa donde lo único recomendable para humectarla y lubricarla es “el aceite de comer”, tal como la indica la matrona de Clínica Alemana Osorno Lorena Montero, ya que los emulsionados que se venden actualmente en el mercado tienen más productos químicos y no son recomendados para el recién nacido, añadió la especialista.

El cuidado del cordón umbilical también es parte de las dudas que surgen a la gran mayoría de las madres, esto porque requiere un cuidado y limpieza adecuada. La mejor forma de limpiarlo es idealmente con alcohol, ya que “ayuda a secarlo de la manera correcta”, manifestó la matrona.

¿Cómo saber si el amamantamiento es efectivo?

En el primer mes de vida la guagua puede llegar a amamantar de 8 a 12 veces dentro de las 24 horas. La manera de saber si está alimentándose bien es porque se logra sentir la deglución, es decir que el bebé traga.

Otra de las formas de darse cuenta que el recién nacido está tomando leche de la manera correcta, es porque los pechos se vuelven más blandos después de haber amamantado.

De la misma forma, un buen reflejo de amamantamiento es el aumento de peso normal de la guagua, el cual será determinado por el pediatra de cabecera.

La producción del volumen de leche tiene directa relación con la succión. Esto quiere decir, mientras más veces succione, más se estimula a que la leche baje.

Mitos de lactancia materna

Mito: Beber más agua o leche, ayuda a producir más leche. El único método que existe que ayude al aumento de la leche materna es la succión del bebé.

Mito: Si el bebé amamanta de manera frecuente es porque quedó con hambre.

Mito: A los 6 meses la guagua debe dejar la lactancia. No existe un período exacto para que el bebé deje de amamantar.

Mito: No produzco suficiente leche. Por muy poca que sea la cantidad de leche que se pueda producir, no significa que es mala. A lo mejor será necesario apoyar con algunas fórmulas, pero por poca que sea, siempre aportará beneficios al recién nacido.

Verdad: El estrés no afecta a la lactancia. Sí, la afecta porque lleva a la madre a que no sea un momento grato al ver que la guagua llora, no se acopla bien o no están cómodos ni ella ni el recién nacido.

Signos de alarma en el recién nacido

Las señales de alerta que deben llamarte la atención de que no son normales en un recién nacido son:

-Problemas para dar pecho: Cuando tu guagua no toma bien el pezón, no succiona o rechaza el pecho.

-Pérdida importante de peso: Cuando el bebé no logra subir de peso después de los 15 días de nacido.

- Ombligo: Si tiene mal olor (o secreción) o la base está enrojecida o si al mes de vida aún no se desprende.

- Dificultad Respiratoria: Si el recién nacido respira muy rápido o se le hunden las costillas, deja de respirar por más de 15 a 20 segundos, tiene la cara enrojecida o labios azulados.

- Temperatura: Cuando es mayor de 37,5° C o menor a 36°C.

- Si no moja el pañal con la orina.

- Si está pálido sin tener explicación.

- Ictericia: Cuando está amarrillo desde el ombligo hacia abajo.

- Llanto difícil de consolar: O no se consuela al tomar pecho.

- Temblores de cualquier parte del cuerpo y desviación de los ojos.

No olvides que siempre es necesario consultar con el especialista de cabecera, el cual aclarará tus dudas y te guiará en los pasos que necesites ayuda.

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